Divina Misericordia es celebrada en el Municipio Santa Rita

Este domingo 12 de abril, se celebró la Fiesta de la Divina Misericordia, teniendo especial celebración en el Sector Puerto Escondido donde se encuentra la parroquia en su honor, en el Arciprestazgo Nuestra Señora de Altagracia.

En un ambiente de júbilo y profunda devoción, la festividad se celebró en unión a las demás parroquias eclesiásticas del Municipio Santa Rita, con la Caminata Municipal de la Misericordia, que ya suma ocho años de tradición ininterrumpida. Ésta comenzó en la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Aránzazu y culminó con la Solemne Eucaristía en la Parroquia Divina Misericordia de Puerto Escondido.

Una Peregrinación de Unidad y Esperanza

Las actividades iniciaron con la Santa Eucaristía en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Aránzazu. En esta sede, el Pbro. Carlos Bracho y el Pbro. Robert Nava dieron la bendición de salida a cientos de fieles que se dispusieron a recorrer la Avenida Pedro Lucas Urribarrí.

Durante el trayecto, el fervor católico se manifestó en los feligreses de todas las edades que acompañaron la imagen de Jesús de la Divina Misericordia con cantos, alabanzas y oraciones.

«La barca no se hundirá»

 Al llegar al Templo de la Divina Misericordia en Puerto Escondido, se celebró la Eucaristía Solemne, presidida por el Pbro. Alexander Arias, Administrador Diocesano de la Diócesis de Cabimas, y concelebrada por los presbíteros Carlos Bracho, Robert Nava y Humberto Salas.

Durante su homilía, el Padre Arias ofreció una reflexión profunda sobre la paz y el perdón como frutos de la Pascua. «Jesús ofrece la paz a sus discípulos; no es ausencia de problemas, sino la serenidad de saber que Dios nos acompaña. La barca no se hundirá porque Él está con nosotros», afirmó el Administrador Diocesano.

El Padre Alexander hizo un llamado a vencer los «encierros» provocados por el miedo a la enfermedad o la situación económica, instando a la comunidad a dejar entrar la luz de Cristo. Asimismo, enfatizó que la devoción no debe quedarse en la piedad externa:

«Caminar con Jesús no es una mera procesión; es el deseo de caminar en la senda de la misericordia. Nada tiene sentido —ni las imágenes, ni la coronilla— si no somos mensajeros de misericordia. El que camina con Jesús debe estar dispuesto a ejercer las obras de misericordia», expresó el Pbro. Arias.

La Solemnidad concluyó con un renovado espíritu de misión. La comunidad de Puerto Escondido y sus parroquias vecinas reafirmaron su compromiso de seguir construyendo esta tradición que une al municipio cada año, consolidándose como un faro de esperanza y encuentro para toda la región.

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