Devotos celebran a la Madre de Aránzazu a cielo abierto

Como cada primer domingo de octubre, el 1 de este mes, los santarritenses celebraron a su Patrona, Nuestra Señora del Rosario de Aránzazu, con una Eucaristía realizada a cielo abierto en la Plaza Bolívar de la ciudad de Santa Rita, la cual estuvo presidida por Mons. Ángel Caraballo, Obispo de la Diócesis de Cabimas.

A su vez esta celebración eucarística estuvo concelebrada por el Pbro. Rafael Caldera, quien es Administrador Parroquial de Ntra. Sra. del Rosario de Aránzazu; el Pbro. Robert Nava, Arcipreste del Arciprestazgo Ntra. Sra. de Altagracia; el Pbro. Jesús Melean, vocación nacida en la comunidad parroquial; y el Pbro. Irwing Salazar, sacerdote cercano a dicha comunidad.

En esta fiesta patronal estuvieron presentes las autoridades gubernamentales del Municipio Autónomo Santa Rita, sus fuerzas vivas y los feligreses quienes acudieron en familia para escuchar las palabras de Monseñor Ángel, quien exhortó a todos los presentes a dejarse corregir por el Señor, quien siempre nos da una segunda oportunidad para hacer bien las cosas y cumplir su voluntad como lo enseña el evangelista San Mateo.

La celebración inició en la Capilla filial dedicada a la Medalla Milagrosa donde está resguardada la sagrada reliquia de la Virgen de Aránzazu. En ella se realizó el rezo del Santo Rosario para luego recorrer algunas calles cercanas de la comunidad hacia el lugar de la celebración eucarística.

El momento fue oportuno para que el Obispo invitara a todos los presentes a orar por la reconstrucción del templo parroquial de Aránzazu que vio nacer, crecer y madurar la fe de tantos santarritenses. Un templo lleno de recuerdos para muchos que recibieron allí sacramentos como el bautismo, el primer encuentro con Jesús Eucaristía, el matrimonio y tuvieron muchas otras vivencias en los grupos de apostolado y demás festividades.

“Dios y María Santísima siempre escuchan nuestras oraciones y actúan. Además, ellos son los primeros que quieren ver en pie nuevamente este hogar donde tantas personas han tenido encuentros hermosos con la fe, pero no dejemos de orar para que todo aquel que se ha comprometido a ayudar cumpla, y para que cada uno de nosotros aporte su granito de arena en la reconstrucción de la casa de nuestra madre la Virgen de Aránzazu” puntualizó Monseñor Ángel.

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